10/05/2007
Se dice que la reencarnación tuvo sus orígenes en la India, así como en Mesopotamia y Egipto, tiene que ver con las migraciones y constituye el ciclo perpetuo, pero no eterno, de la vida, empezando por el nacimiento al renacimiento, pasando por la existencia y la muerte física. Este sería el ciclo por donde pasamos todos.
Cuando un alma vuelve al mundo físico pasa por un período de preparación, reflexión y espera, una vez pasado este período el alma puede elegir reencarnarse nuevamente y evolucionar.
Son muchas las personas que creen en la reencarnación. Se dice que un alma reencarna tras su muerte enseguida si carece de anhelos espirituales. Cuando reencarnamos podemos hacerlo en uno u otro sexo no importa cual sea el sexo nuestro y luego podemos reencarnarnos infinitas veces.
De esta forma cuando morimos el alma se separa del cuerpo y toma otro cuerpo para continuar en otra vida mortal.
La reencarnación tiene que ver con el Karma según el cual cada persona paga por el bien o mal que ha hecho en sus próximas reencarnaciones. Los que han sido buenos transmigrarán encarnándose en seres superiores y los que han sido malos encarnarán en seres inferiores. En las sucesivas reencarnaciones el alma el alma podría evolucionar hacia la perfección hasta convertirse en espíritu puro el cual no necesitaría reencarnarse más y entonces pasaría a hacerse eterno.
Algunas personas rechazan el creer en la reencarnación, por el concepto limitado que tienen del espacio y el tiempo, ya que creen en una vida única la cual termina con la muerte y con esta se acaba todo, les asusta la idea de vivir varias veces y se aferran en su ignorancia a lo conocido y lo tradicional.
Los cristianos de primeros de siglos creían en la reencarnación, lo cual está demostrado en algunas citas de la Biblia, pero en la medida en que fue pasando el tiempo la iglesia fue tomando un poder cada vez más fuerte, convirtiéndose en oficial y se hicieron algunas correcciones donde se decía que si las personas creían en la reencarnación no le tendrían miedo al infierno, por lo que a la iglesia esto no le convenía ya que no podría tener a las personas bajo este miedo eterno. De aquí surgieron también la arrogancia, la intolerancia, el dominar a otros países e implantarles su religión y todo aquel que no obedeciera iría directo al infierno apagar por sus males.
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