10/05/2007
Se dice que los seres humanos poseen una esencia inmortal y que después que morimos pasamos a una nueva vida. Es difícil explicar los procesos que siguen a la muerte y la naturaleza de la nueva existencia.
También se dice que la muerte es la separación del alma de su cuerpo físico. A la entrada del alma en un cuerpo se le llama nacimiento. A la marcha del alma del cuerpo se le denomina muerte. Por tanto el cuerpo muere cuando el alma se ausenta. La muerte es la transmisión de un estado del ser a otro, no acaba con tu personalidad ni con tu conciencia, sino que meramente te abre las puertas a una forma más elevada de vida. No es el fin de la vida, es un aspecto de esta, un incidente natural y necesario para la evolución.
No sabemos en realidad cuando realmente morimos, no se ha podido demostrar hasta ahora en que punto concreto aparece la muerte de una persona. El fallecimiento de un individuo no es instantáneo y homogéneo, sino es un proceso lento y evolutivo donde se van perdiendo poco a poco las funciones vitales.
Se dice que los romanos no enterraban a sus muertos hasta pasado siete días después de fallecer y durante este tiempo se dirigían a él como si estuviera vivo y si no respondía, los familiares más allegados a él muerto decían públicamente que en realidad estaba muerto. Y entonces era el momento en que lo enterraban.
Sin embargo algunas tribus africanas entierran a muchas personas vivas, aunque murmuren palabras inarticuladas y muevan los brazos, porque ellos dicen que su alma ha salido y no se encuentra ya en el cuerpo.
Existen diferentes tipos de muerte, como son: la muerte aparente (Se paran las funciones vitales, hay pérdida de conciencia, aparentemente no existe la respiración y la circulación es tan débil que no se nota), la muerte relativa (es la suspensión efectiva y duradera de las funciones nerviosas, respiratorias y circulatorias), muerte intermedia (Extinción de las actividades biológicas de sobrevivencia sin la posibilidad de hacer nada), y la muerte absoluta ( Desaparición de toda la actividad biológica)
Después de la muerte aparece la putrefacción cuando desaparece la rigidez cadavérica. Pero entre estos dos términos existe un tiempo misterioso, el de los relajamientos brutales de los esfínteres, imprevisibles en un momento u otro del estado mórbido. La válvula de la vejiga y el ano, que son músculos, se relajan y vacían el cuerpo de sus desechos evidentes.
Se dice que los padres no deben enterrar a sus hijos, ya que por ley supuestamente son los padres a los que les debe tocar morir primero. Nos sentimos sorprendidos cuando tenemos que enterrar a una persona de edad joven que a una persona de edad avanzada. No se sabe si tenemos miedo a morir ya que esto es algo que no podemos evitar, lo que nos hace pensar que no estamos preparados para asimilar este momento cuando llega o de la forma en que se puede producir.
No debemos tener miedo a la muerte, tarde o temprano siempre nos llegará. Esta no distingue entre sexos ni religiones. Según los yogas debemos ir al encuentro de la muerte con alegría y sin temor. Es ley de vida el nacer y luego morir.
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